Es la escena de todos los años. Primera ola de calor, enciendes el aire y sale aire tibio con un olor raro. Llamas a un técnico y te dice que hasta dentro de tres semanas no puede pasar. Por eso el mantenimiento de aire acondicionado se hace en primavera y no en agosto: porque en agosto ya es tarde, para ti y para el que tiene que arreglarlo. En este artículo te explico qué incluye una revisión bien hecha, cada cuánto toca, qué puedes hacer tú mismo y cómo evitar las averías que dejan una casa sin frío en el peor momento.
Agosto es el peor mes para descubrir que tu aire no enfría
En Albacete el verano no avisa con suavidad. Se pasa de la primavera a los 35 grados en pocos días, y todo el mundo enciende el aire a la vez.
Eso provoca tres cosas. La primera, que los técnicos vayan desbordados y los plazos se disparen. La segunda, que si hay que pedir una pieza concreta, se sume la espera del proveedor. Y la tercera, que las averías se multipliquen: un equipo sucio o con poco gas aguanta mientras el calor es suave, pero se rinde cuando tiene que trabajar a pleno rendimiento con 38 grados fuera.
A esto se añade un detalle de seguridad que se pasa por alto: los equipos que arrancan forzados hacen picos de corriente más altos. En casas de 15 a 25 años, con cuadros e instalaciones antiguas, es justo cuando empiezan a saltar las protecciones.
Mantenimiento de aire acondicionado completo
Una revisión seria no es pasar un trapo por los filtros. Esto es lo que debería incluir:
- Limpieza de filtros de la unidad interior y revisión del estado de la turbina y el intercambiador.
- Comprobación de la presión del circuito de refrigerante y búsqueda de posibles fugas.
- Limpieza de la unidad exterior: condensador, rejillas y ventilador.
- Revisión del desagüe de condensados y de la bandeja, para evitar goteos y humedades.
- Medición del consumo eléctrico, revisión de conexiones, protecciones y estado del cableado.
Comprobación de temperaturas de impulsión y retorno, para verificar que el equipo rinde lo que debe.
Limpieza de filtros: lo más básico
La limpieza de filtros es la parte más sencilla y, aun así, la que más diferencia marca. Un filtro saturado de polvo reduce el paso del aire, así que el equipo tiene que trabajar más tiempo para enfriar lo mismo. Eso significa más consumo, más ruido y más desgaste.
También afecta a lo que respiras. Los filtros acumulan polvo, polen y, si hay humedad, moho. Si notas que al encender el aire hay olor a cerrado, casi siempre es eso.
Además de los filtros, un técnico limpia el intercambiador interior, que es donde se acumula la suciedad más pegada y donde un spray doméstico no llega.
La carga de gas: lo que te cuentan mal
Aquí conviene ser claro, porque es donde más se infla una factura. Un aire acondicionado no consume gas. El circuito es cerrado. Si falta gas, es porque hay una fuga.
Por eso, cuando alguien te propone una carga de gas anual "de mantenimiento", desconfía. Lo correcto es medir la presión, localizar la fuga, repararla y luego recargar. Rellenar sin buscar la fuga es tirar el dinero: volverás a quedarte sin gas.
Ten en cuenta también que los gases refrigerantes solo puede manipularlos un técnico con el carné de gases fluorados. No es un trabajo de aficionado ni de un manitas.
¿Cómo saber si te falta gas? El equipo enfría poco aunque los filtros estén limpios, se forma escarcha en los tubos de la unidad exterior o el compresor trabaja sin parar sin llegar a la temperatura.
Unidad exterior, desagüe y parte eléctrica
La unidad exterior es la gran olvidada. Está a la intemperie, acumula polvo, hojas y pelusa, y en muchos chalets la tenemos junto al jardín o en la azotea. Si el condensador está tapado, el equipo no disipa bien el calor y pierde rendimiento justo cuando más lo necesitas.
El desagüe de condensados es otro clásico. Se obstruye con suciedad y el agua acaba saliendo por donde no debe, normalmente por la pared del salón.
Y luego está la parte que a nosotros más nos preocupa: la eléctrica. Conexiones flojas, cables recalentados o un automático que no corresponde a la potencia del equipo. Un aire acondicionado debería tener su propio circuito y su protección en el cuadro. En casas de 20 años, muchas veces no la tiene.
Mantenimiento de aire acondicionado en filtros, humedad y legionela
La legionela es una bacteria que se desarrolla en agua estancada a temperaturas templadas. En una vivienda con splits, el riesgo es bajo, y conviene decirlo sin alarmismos: los equipos domésticos no son instalaciones de riesgo como las torres de refrigeración o los sistemas con humidificador.
Dicho esto, la bandeja y el desagüe de condensados sí acumulan agua, y con ella biofilm y microorganismos. Mantenerlos limpios es parte del mantenimiento de aire acondicionado de cualquier casa, y más si hay niños o personas con alergias o asma.
Distinto es el caso de los locales, comunidades y naves, donde existen instalaciones que sí están sujetas a la normativa sanitaria de prevención de la legionelosis, con revisiones y registros obligatorios. Si gestionas un negocio o un edificio, esto no es opcional.
Cada cuánto hacer la revisión y cuál es el mejor momento
Para un uso doméstico normal, lo razonable es una revisión profesional al año. Lo ideal es hacerla entre marzo y mayo, antes de que empiece la temporada fuerte.
Si tu equipo también da calefacción, y en Albacete lo lógico es que la dé, entonces tiene sentido una revisión de primavera y una comprobación ligera en otoño, antes de empezar a calentar.
Los filtros, en cambio, no esperan un año. Conviene limpiarlos cada cuatro o seis semanas durante los meses de uso intensivo. Si tienes mascotas o vives en zona con mucho polvo, más a menudo.
En locales con uso continuo, la frecuencia sube, porque los equipos acumulan en un verano lo que uno doméstico acumula en tres.
¿Qué puedes hacer tú y qué debe hacer un técnico?
Hay tareas sencillas que te ahorran averías y que puedes hacer tú mismo:
- Limpiar los filtros de la unidad interior con agua templada y dejarlos secar del todo antes de colocarlos.
- Quitar hojas, pelusa y suciedad alrededor de la unidad exterior, y comprobar que nada bloquea la salida de aire.
- Hacer una prueba de arranque en mayo: enciende el equipo y déjalo funcionando media hora para ver si enfría, si hace ruidos raros o si gotea.
- Cambiar las pilas del mando y limpiar el filtro cada vez que veas el aviso de la pantalla.
Lo que no deberías hacer tú: abrir la máquina, tocar el circuito de refrigerante, manipular el cuadro eléctrico o limpiar el intercambiador con productos agresivos. Ahí te juegas la garantía y, sobre todo, tu seguridad.
Señales de que tu aire acondicionado necesita un mantenimiento con profesionales
Algunas señales son inconfundibles. Si el aire tarda mucho más que antes en enfriar la habitación, algo va mal. Si aparece hielo en los tubos o en la unidad interior, hay un problema de gas o de circulación de aire. Si gotea agua dentro de casa, el desagüe está obstruido.
También cuenta el ruido: un zumbido nuevo, un traqueteo o un silbido son avisos. Y el olor. Si al encender huele a humedad o a cerrado, tienes suciedad acumulada.
Y hay una señal menos evidente pero muy reveladora: que salte el automático del cuadro cuando arranca el aire. Eso no es culpa del equipo, sino de una instalación que se ha quedado corta, y conviene revisarla antes de que el problema vaya a más.
Aire acondicionado con más de 12 años ¿Conviene reparar o cambiar?
Llega un momento en el que la pregunta ya no es cuánto cuesta la reparación, sino si merece la pena hacerla.
Un aparato de más de 12 o 15 años suele tener un rendimiento muy inferior al de uno actual. Los equipos inverter modernos consumen bastante menos para el mismo frío, y las bombas de calor de hoy calientan con una eficiencia que hace diez años no existía.
Hay además un factor técnico importante: los equipos muy antiguos funcionan con refrigerantes ya retirados del mercado, como el R22, que no se puede recargar. Si uno de esos tiene una fuga, la reparación deja de ser viable.
Mi regla práctica: si la reparación del aire acondicionado supera el 40% del precio de un equipo nuevo y el aparato pasa de 12 años, lo sensato es cambiarlo. Te lo devuelve en factura y dejas de convivir con la avería anunciada.
Experto en mantenimiento de aire acondicionado
Lo que más nos encontramos en los chalets de Albacete es esto: el cliente llama a un técnico de clima, que le dice que el problema es eléctrico, y luego a un electricista, que le dice que es del equipo. Y entre los dos se pasa el verano.
En On Energy hacemos las dos cosas. David Caballero, instalador autorizado con más de 10 años de experiencia, revisa el equipo y también la instalación que lo alimenta: el circuito, las protecciones, el cuadro y la potencia contratada. Un solo aviso y un solo responsable.
Trabajamos con revisiones anuales programadas, de forma que te avisamos nosotros en primavera y no tienes que acordarte tú en pleno agosto. Y si tienes varios equipos, o gestionas un local o una comunidad, preparamos un plan de mantenimiento adaptado.
Si quieres tener listo el mantenimiento de aire acondicionado antes de que apriete el calor, escríbenos y lo dejamos programado.